miércoles, 26 de agosto de 2026

Homenaje a dos verdaderos baluartes de nuestro atletismo: Antonio González y Lino Castro.

Homenaje a dos verdaderos baluartes de nuestro atletismo: Antonio González y Lino Castro.
Hoy rendimos un merecido tributo a dos figuras fundamentales que dejaron una huella imborrable en las pistas y en la historia del atletismo venezolano: Antonio González (Q.E.P.D.) y Lino Castro. Ambos escribieron páginas doradas en la prensa deportiva de su época gracias a su potencia como velocistas, su dedicación académica y su firme vocación de servicio al deporte. Formación académica y mentores de leyendas Su camino a la excelencia estuvo respaldado por el estudio. Tanto Antonio como Lino se graduaron en la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos (ENED), donde se formaron bajo la guía de docentes ilustres que también moldearon la historia atlética del país, como Ladislao Lazar y Asnoldo Devonish, nuestro recordado primer medallista olímpico en Helsinki 1952. Antonio González: Velocista, nadador e innovador. Antonio destacó brillantemente vistiendo los colores de la selección nacional en múltiples competencias del ciclo olímpico. Formó parte de la histórica primera gira preolímpica por diversas ciudades de Estados Unidos y, además, fue un nadador excepcional. Su visión trascendió la pista a principios de los años 70, cuando colaboró muy de cerca con el legendario entrenador neozelandés Arthur Lydiard durante su visita a Venezuela. Antonio no solo apoyó la labor de Lydiard, sino que participó activamente en la elaboración de calzado especializado para el entrenamiento de largas distancias, permitiendo a los atletas encarar con éxito los exigentes recorridos por las calles de Caracas. Lino Castro: Campeón en la pista y en la dirección técnica. Lino además de ser graduado en la ENED, también es graduado en el Instituto Pedagógico de Caracas (UPEL). Por su parte, Lino Castro cosechó grandiosos momentos como velocista en 100, 200 metros y nuestros postas de velocidad, en el ciclo olímpico.
Su faceta como entrenador terminó de consagrar su legado: formó parte del cuerpo técnico de la Selección Nacional de Venezuela que se coronó Campeona Sudamericana en Santiago de Chile en 1974, la última vez que el país alcanzó esa gloria máxima a nivel continental. Que la memoria y la imagen de Antonio González y Lino Castro sirvan para recordar a dos velocistas de época y formadores excepcionales que dedicaron su vida a inspirar y guiar a las nuevas generaciones de deportistas.

domingo, 9 de agosto de 2026

Eric Davis Philips Roberts "Atleta Olímpico y Orden al Mérito Gran Atleta Sudamericano"

Eric Davis Phillips Roberts Más que una figura destacada en la historia deportiva de Venezuela, Eric Davis representa la personificación de la entrega, el coraje y la constancia de una generación que corrió con el corazón para llevar los colores patrios a lo más alto.
Su trayectoria dejó una huella imborrable; cada meta alcanzada, un legado de orgullo y motivación para los deportistas que hoy siguen sus pasos.
Las páginas de esta biografía no solo rinden tributo a sus marcas, medallas y logros sobre el óvalo de carreras, sino también al ser humano detrás del atleta: su temperamento, sus valores y el fuego sagrado que lo impulsó a desafiar los límites del tiempo y la velocidad. Sumergirse en estas líneas es acompañar a un gigante del atletismo en su viaje hacia la inmortalidad deportiva de Venezuela.

lunes, 3 de agosto de 2026

Sergio Gustavo Saavedra: Leyenda del Salto Triple y Ejemplo de Longevidad Deportiva.

Sergio Gustavo Saavedra: Leyenda del Salto Triple y Ejemplo de Longevidad Deportiva. El Dr. Sergio Gustavo Saavedra, nacido el 8 de febrero de 1968, es una de las figuras más emblemáticas del atletismo venezolano. Especialista en el salto triple, aunque también versátil en el salto de longitud, las pruebas combinadas y los relevos, Saavedra construyó una trayectoria continental de primer orden durante las décadas de 1980 y 1990, llevando los colores de Venezuela a lo más alto del podio sudamericano y regional.
Los Primeros Pasos y la Etapa Juvenil (1984-1987) Su debut internacional en categorías juveniles mostró de inmediato su perfil multipropósito. En 1984, con apenas 16 años, ocupó el 5.º lugar en el heptatlón del Campeonato Centroamericano y del Caribe Sub-17 en San Juan, Puerto Rico, acumulando 3508 puntos. Su consagración en el salto triple no tardó en llegar. En 1985 conquistó la medalla de oro en los Juegos Bolivarianos de Cuenca, Ecuador, con una marca de 15,27 metros. El año 1986 confirmó su consolidación continental: Campeonato Centroamericano y del Caribe Sub-20 (Ciudad de México): 6.º lugar en salto triple (15,75 m). Campeonato Sudamericano Sub-20 (Quito, Ecuador): Medalla de oro en salto triple (15,87 m). Medalla de plata en el relevo 4 × 100 metros (41,25 s). Medalla de bronce en salto de longitud (6,99 m). En 1987, en el Sudamericano Sub-20 de Santiago de Chile, sumó una medalla de plata en salto triple (15,45 m) y un 4.º lugar en salto largo (7,03 m). La Cúspide Continental (1988-1991) Tras medirse en el Campeonato Iberoamericano de Ciudad de México en 1988 (7.º con 15,94 m), Saavedra firmó en 1989 una de las mejores campañas de su carrera: Conquistó la medalla de oro en los Juegos Bolivarianos de Maracaibo ante su público, registrando 15,96 metros. Se coronó campeón sudamericano absoluto en Medellín, Colombia, volando hasta los 16,86 metros, su registro cumbre en competición oficial. Su progresión lo llevó a obtener la medalla de bronce en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Ciudad de México 1990 (16,18 m). En 1991 repitió podio internacional con la medalla de plata en el Campeonato Sudamericano de Manaos (15,98 m) y un 5.º lugar en salto de longitud (7,20 m), además de clasificar a la final de la Universiada de Sheffield, Reino Unido, donde finalizó 8.º del mundo con 15,98 metros. Consolidación y Dominio Regional (1993-1997) El año 1993 fue un ciclo repleto de triunfos y altísima exigencia física: Juegos Bolivarianos (Cochabamba, Bolivia): Oro en salto triple (16,47 m) y plata en salto de longitud con su mejor marca en dicha prueba (7,59 m). Campeonato Centroamericano y del Caribe (Cali, Colombia): Medalla de oro con 16,49 metros. Juegos Centroamericanos y del Caribe (Ponce, Puerto Rico): Medalla de bronce con 16,30 metros. Universiada (Buffalo, Estados Unidos): Participó en las rondas clasificatorias de longitud (7,04 m) y triple (15,40 m). Campeonato Sudamericano (Lima, Perú): 6.º lugar (15,96 m). En esta imagen la premiación del campeonato centroamericano y del Caribe Cali, Colombia en 1993, el cubano Eliexer Urrutia se confió y quería ganar con una carrera corta, Sergio salto en el 3er intento 16.49 mtrs, le puso más impulso a su carrera y Cubano Eliexer realizó 3 saltos nulos y perdió el Campeonato Centroamericano, ese mismo año en una competencia indoor impuso el récord mundial con 17.87 mtrs
En 1994, Saavedra se proclamó campeón de los Juegos Suramericanos en Valencia, Venezuela, con un salto de 16,26 metros, tras haber ocupado el 4.º puesto en el Iberoamericano de Mar del Plata (15,79 m). En el tramo final de su carrera de elite, se adjudicó la medalla de plata en el Campeonato Sudamericano de Manaos 1995 (16,25 m) y sumó un nuevo título en los Juegos Bolivarianos de Arequipa 1997 (15,82 m), cerrando un dominio indiscutible en el área bolivariana. Vigencia y el Desafío Máster 2026. Lejos de retirarse del atletismo, el Dr. Sergio Saavedra ha mantenido una brillante carrera en el atletismo máster, donde continúa acumulando medallas e inspirando a nuevas generaciones de deportistas. Actualmente enfoca su preparación de cara al Campeonato Mundial de Atletismo Máster 2026, que se llevará a cabo en Daegu, Corea del Sur, del 22 de agosto al 3 de septiembre de 2026. Con el Estadio de Daegu como escenario principal, Saavedra buscará revalidar su jerarquía competitiva frente a los mejores atletas máster del planeta. Héctor E. López García

jueves, 23 de julio de 2026

Ecos de Moscú, entre la Pista y el Arte.

Ecos de Moscú: Entre la Pista y el Arte. El aire helado de Moscú en aquel verano de 1972 tenía un sabor distinto, denso y cargado de historia. Para nosotros, los atletas de la Selección Nacional de Atletismo de Venezuela, cada paso en la llamada Unión Soviética era una revelación. Nos encontrábamos en pleno recorrido de nuestra ruta hacia los Juegos Olímpicos de Múnich, alojados en aquel majestuoso hotel frente a la Plaza Roja, donde los adoquines centenarios parecian devolver los pasos de siglos de historia y el imponente Kremlin se alzaba como un vigilante silencioso. Hoy, esos recuerdos revolotean en mi mente —y estoy seguro de que también en la de mis compañeros de equipo— con el brillo intacto del tiempo. Si cierro los ojos, aún puedo escuchar nuestras risas resonando en los pasillos. La Magia Inesperada del Bolshói: El aire de Moscú también guardaba secretos que ninguna pista de tartán podría revelarnos jamás. Instalados frente a la imponente extensión de la Plaza Roja, los atletas de la Selección Nacional de Atletismo de Venezuela respirábamos la atmósfera de una superpotencia. Pero más allá de los entrenamientos y la tensión competitiva, nuestro entrenador, Lloyd Murat, tenía una visión que iba mucho más allá del cronómetro. Lloyd Murat nos estaba regalando una visión del mundo, una huella imborrable que nos acompañaría mucho después de que los ecos de Múnich se apagaran. Aquellos días en Rusia nos unieron como hermanos de camiseta y de vida, dejando en nuestra memoria la certeza de que en 1972, antes de correr hacia la gloria olímpica, aprendimos a volar a través de la cultura y la amistad.
En la Unión Soviética de aquellos años, las compañías de ballet no eran meras expresiones artísticas; el régimen las elevaba como un indiscutible orgullo nacional y una herramienta clave de propaganda cultural. Sin embargo, tras el telón de terciopelo rojo y los aplausos ensordecedores se cernía una realidad compleja: el férreo control del Estado fomentaba una censura asfixiante, un clima de constante vigilancia que avivaba profundas tensiones y que, con frecuencia, empujaba a destacados bailarines a buscar la libertad mediante la deserción en sus giras internacionales. Nosotros, jóvenes entregados al sudor y la disciplina del atletismo, éramos ajenos a esas intrigas políticas. Cuando Murat nos anunció una de sus visitas culturales obligatorias —una función de ballet ruso en el emblemático Teatroq Bolshói, mi resistencia juvenil se hizo notar de inmediato. La Resistencia del Atleta y el Encanto del Escenario. Confieso que, desde mi ignorancia presidida por la juventud, no quería asistir. Para mí, un muchacho de pista y campo, el ballet sonaba a formalidades ajenas, a un paréntesis innecesario en nuestra ruta hacia los Juegos Olímpicos de Múnich. Prefería el descanso o cualquier charla sobre marcas y zapatillas con mis compañeros. Pero Lloyd Murat, con esa autoridad inquebrantable que lo caracterizaba y una sonrisa cómplice, nos impulsó a cruzar las puertas del teatro. El Instante en que el Tiempo se Detuvo. Aquella noche, el Bolshói nos recibió con su fastuosa arquitectura dorada y un murmullo expectante que flotaba en el ambiente. El programa anunciaba una de las joyas de su repertorio fundamental y de la gran tradición clásica rusa: El lago de los Cisnes.
En el momento en que las luces de la sala descendieron y la orquesta comenzó a tejer las primeras notas de la partitura de Chaikovski, el mundo exterior desapareció. Los artistas irrumpieron en el escenario con una gracia que desafiaba las leyes de la física. Cada salto, cada giro y cada sincronía milimétrica desprendían una belleza etérea, casi sobrenatural. Los bailarines flotaban sobre las tablas con una precisión quirúrgica, transformando la fuerza y el rigor técnico en pura poesía visual.
Yo, que había entrado reluctante, quedé congelado en mi asiento, sin mover un solo músculo de mi cuerpo. El hechizo fue total. Mis ojos se negaban a parpadear por temor a perderme un solo destello de aquella magia. La maestría de los cuerpos suspendidos en el aire, la luz dorada acariciando las plumas blancas del gran cisne y la intensidad dramática de la música me atravesaron el pecho de una manera que ningún triunfo atlético lo había hecho hasta entonces.
Comprendí, en ese silencio estupefacto, que la perfección y la entrega absoluta compartían la misma esencia, ya fuera corriendo tras un sueño olímpico en una pista o deslizándose con el alma en la punta de las zapatillas sobre un escenario moscovita.

viernes, 17 de julio de 2026

Línea del Tiempo: El Atletismo Olímpico Venezolano

Línea del Tiempo: El Atletismo Olímpico Venezolano. ​A lo largo de las décadas, la delegación venezolana de atletismo ha estado compuesta casi en su totalidad por atletas amateurs que, a base de puro talento y coraje puro, lograron codearse con los mejores del planeta. ​Era de la Consagración Amateur (Helsinki 1952 - Múnich 1972) ​En esta época, el amateurismo era una regla estricta del Comité Olímpico Internacional (COI). Sin embargo, para los venezolanos las condiciones de entrenamiento eran sumamente rudimentarias. ​1952 (Helsinki) • Asnoldo Devonish: Consigue la primera medalla olímpica para Venezuela (Bronce en Salto Triple) con una marca de 15.52\text{ m}. Devonish era un atleta amateur en toda la extensión de la palabra, formándose con recursos limitados en el estado Zulia. En Helsinki todos nuestros representantes, fueron atletas Amateurs, la misma situación ocurrió en Roma 1960, México 1968 y Munich 72 cuando el Mundo del Atletismo comenzaba a profesionalizarse.
​1984 (Los Ángeles) • William Wuycke en los 800 metros planos. Logró destacar a nivel mundial estudiando y entrenando en universidades de EE.UU., una de las pocas vías para los amateurs de la época de rozar el alto rendimiento. Avanzando en la era Olímpica: ​2000 (Sídney) / 2004 (Atenas) • Compartiendo Roles: Atletas en pruebas de velocidad y relevos (como la generación de relevo 4x100m) entrenaban en el país dividiendo sus vidas entre trabajos informales, estudios y las pista nacionales ​La Era Moderna y las Excepciones Elite (Pekín 2008 - París 2024) ​A pesar de que el profesionalismo se impuso en el atletismo mundial, en Venezuela la brecha se agrandó. Los pocos que lograron ser "profesionales" tuvieron que emigrar para poder dedicarse al 100% a su disciplina. ​2008 (Pekín) / 2012 (Londres) • Eduard Villanueva: Logró un histórico 5to lugar en el Mundial de Daegu 2011 (1500m). Su preparación fue una constante lucha amateur contra federaciones y falta de presupuesto. ​2016 (Río) a la Actualidad • Yulimar Rojas : La gran excepción Profesional. Al unirse a la sección de atletismo del F.C. Barcelona y entrenar en España bajo la tutela de Iván Pedroso, Yulimar pudo acceder a la estructura de un atleta profesional de élite, traduciéndose en medallas de Plata (2016), Oro (2020), y múltiples récords mundiales. ​La Realidad del Resto de la Delegación: Mientras figuras como Yulimar o Robeilys Peinado (garrocha) lograron establecerse en Europa con apoyo y patrocinios, la gran mayoría de los atletas de pista y campo venezolanos que buscan marcas clasificatorias siguen entrenando en el país bajo el esquema de amateurs obligados. Cuando vemos a un atleta venezolano clasificar o competir en unos Juegos Olímpicos, el mérito es doble. No solo compiten contra los mejores del mundo, sino que compiten contra sistemas deportivos ultra-profesionales de países del primer mundo, haciéndolo desde el corazón, el voluntarismo y el puro amor propio. La Situación de nuestro atletismo tiene que cambiar, quizás sea un excelente recurso para lograr un Equilibrio de Fuerzas, que piensan ustedes al respecto. En la imagen cortesía de la casa, nuestros atletas olímpicos de Munich 1972

miércoles, 15 de julio de 2026

Joel Marín: Un legado imperecedero de ética y valores en el olimpismo venezolano.

Joel Marín: Un legado imperecedero de ética y valores en el olimpismo venezolano. ​Hoy nos detenemos a recordar con profundo cariño, respeto y admiración a un hombre que dejó una huella imborrable en el deporte nacional: el Dr. Joel Marín (QEPD). Su andar por la dirigencia deportiva no fue uno cualquiera; fue el testimonio de una persona que supo, por encima de cualquier circunstancia, mantener en lo más alto los principios morales del Comité Olímpico Venezolano (COV). Como presidente del Comité de Valores y Ética, el Dr. Marín se convirtió en un faro de integridad.
En tiempos de complejidades y desafíos para el deporte, su gestión se caracterizó por una imparcialidad inquebrantable. Su brújula siempre apuntó hacia la justicia, evaluando cada situación con objetividad y colocando siempre el bienestar del espíritu olímpico por encima de las diferencias. "La labor del Dr. Joel Marín es un vivo ejemplo de cómo debe ejercerse la conducción dirigencial: con rectitud, entrega y una vocación de servicio inalterable." A pesar de las diversas realidades y las difíciles circunstancias que a menudo les ha tocado vivir a nuestros atletas venezolanos, contar con una figura como la de él significó un refugio de juego limpio. Su valor humano y profesional fue, y sigue siendo, un pilar fundamental. Hoy, al evocar de nuevo su memoria, no hacemos más que ratificar nuestra admiración por su gran trayectoria. Personas con la calidad humana y el compromiso del Dr. Joel Marín nunca se van del todo; su ejemplo permanece vivo en cada decisión ética que tomamos y su nombre estará siempre grabado en las páginas doradas del olimpismo venezolano. ​¡Honor y gloria a su memoria!

jueves, 9 de julio de 2026

La Mano Amiga: El Impulso Invisible Detrás de Cada Victoria y Cada Caída

La Mano Amiga: El Impulso Invisible Detrás de Cada Victoria y Cada Caída La vida, al igual que una pista de atletismo, está repleta de curvas cerradas, rectas de pura velocidad y obstáculos que, a veces, nos hacen morder el polvo. Atravesamos momentos de gloria infinita donde la alegría desborda el pecho, pero también transitamos por los valles oscuros de la tristeza, la frustración y el cansancio. En esos días grises, cuando las fuerzas fallan y la meta parece inalcanzable, lo único que nos mantiene en la carrera es la esperanza de un nuevo comienzo. Y casi siempre, esa esperanza tiene forma de mano amiga. En el deporte de alto rendimiento, el foco suele posarse sobre las medallas, los récords y el brillo del podio. Se nos vende la idea del atleta como un héroe solitario. Sin embargo, en las entrañas del atletismo venezolano existen historias maravillosas que rara vez acaparan las portadas; crónicas humanas que no hablan de rivalidad, sino de un compañerismo puro y una amistad a prueba de todo. Un Gesto para la Eternidad: Wilfredys León y Héctor López. Para entender el verdadero significado de "levantar al compañero", debemos viajar en el tiempo a una de las postales más conmovedoras del olimpismo regional: los Juegos Centroamericanos y del Caribe en la Republica Dominicana en 1974. Imaginemos la escena: la tensión del estadio, el calor sofocante, los meses de sacrificio vertidos en unos pocos segundos de competencia. Las piernas duelen, el aire falta y, de repente, el cuerpo cede ante el esfuerzo o la caída. En ese instante de vulnerabilidad y tristeza, donde el asfalto se siente más frío que nunca, la competencia pasa a un segundo plano. Fue allí donde quedó grabada a fuego la imagen viva de la solidaridad: Wilfredys León extendiendo su brazo hacia su compañero y amigo, Héctor López. No fue un gesto técnico, ni una estrategia para ganar una milésima de segundo. Fue el acto espontáneo de quien ve sufrir a un hermano de pistas. Al darle la mano para que se pusiera de pie, Wilfredys no solo levantó el cuerpo de Héctor; levantó su orgullo, su espíritu y le recordó que en la derrota jamás se camina solo. Seguir Luchando: El Arte de Resurgir Esa imagen resume a la perfección lo que significa la mano amiga en nuestras vidas.
Todos necesitamos en nuestra vida necesitamos un Wilfredys en algún momento, y todos tenemos el deber de ser un Wilfredys para alguien más. La verdadera amistad no se mide en las celebraciones de los triunfos, sino en la disposición a ensuciarse las manos en el barro para rescatar al que ha caído. Es la que te dice que, aunque hoy se haya perdido la carrera, mañana habrá un nuevo amanecer para volver a intentarlo. Es el motor que activa la resiliencia y nos empuja a seguir luchando. En la alegría: Multiplica la felicidad porque se comparte. En la tristeza: Divide el peso del dolor para que no nos rompa. En el nuevo comienzo: Es el punto de apoyo que necesitamos para volver a impulsarnos. El Verdadero Legado del Atletismo Venezolano El atletismo de Venezolano está lleno de hazañas memorables, pero la historia de Wilfredys León y de Héctor López García Oly nos enseña que las victorias más grandes no siempre se ganan cruzando la línea de meta en primer lugar. A veces, la victoria más hermosa se logra cuando te detienes, miras hacia atrás, extiendes la mano y le dices a tu compañero: "Levántate, que todavía nos queda mucha pista por recorrer". Al final del día, los trofeos se llenan de polvo y los récords están hechos para romperse, pero el eco de una mano amiga extendida en el momento justo resuena para siempre.

Homenaje a dos verdaderos baluartes de nuestro atletismo: Antonio González y Lino Castro.

Homenaje a dos verdaderos baluartes de nuestro atletismo: Antonio González y Lino Castro. Hoy rendimos un merecido tributo a dos figura...