miércoles, 9 de septiembre de 2026

Cuando las estrategias se convierten en Filosofía

Hoy les quiero regalar un artículo sobre la manera de Correr los 800 y los 1.500 metros, espero que sea de vuestro Agrado. A hora realmente pienso que los 800 metros, ya no es una Competencia de Medio Fondo debido a que el Tiempo cambia las actitudes, cuando aparece la aptitud, en especial el Ritmo de Carrera y muy pronto la media milla será sin ninguna duda una carrera de velocidad, el ritmo de correr cada vuelta en menos de 50 segundos así lo definirá, es el futuro, la tendencia de superar records, Atletas con gran velocidad asumirán el rigor de la prueba. El sol de la mañana comenzaba a entibiar la superficie sintética de la pista, ese territorio milimétricamente trazado donde la física, la biología y la mente se encuentran en perfecto equilibrio. Como Canciller del Atletismo Venezolano, mi rol institucional me exige visión estratégica, temple y una diplomacia rigurosa, pero es aquí, frente al óvalo de 400 metros, donde redescubro el pulso real de nuestra disciplina. Mi trabajo personal siempre ha sido así: analítico, metódico, buscando entender los matices profundos de cada esfuerzo para orientar con criterio y pasión a quienes entregan la vida en cada zancada. ​Hoy me detuve en la curva de los 200 metros para observar la dinámica del grupo. Correr no es solo desplazar el cuerpo; es un ajedrez a altas pulsaciones donde conviven tres filosofías de vida muy marcadas. Tres Filosofías que van a distinguir tus características, en el medio fondo: ​Al frente irrumpen los Corredores de la delantera, aquellos que toman la punta, los Front Runners. Poseen un motor aeróbico impecablemente desarrollado y una eficiencia de zancada envidiable a ritmos altos, aunque carecen de ese cambio de ritmo explosivo en los últimos metros. Quizás tomando la delantera y escuchando el Ritmo, de alguna bella Melodía. Su visión es transparente y frontal: buscan "limpiar" la carrera eliminando a los rematadores mediante el cansancio progresivo. Tácticamente, toman la cuerda temprano para convertir la prueba en un test de resistencia pura, donde el resto llegue exhausto al tramo final. Sin embargo, la brecha entre la gloria y el sacrificio es estrecha: si el ritmo que imponen no es lo suficientemente asfixiante, terminan sirviendo de "liebres" involuntariamente, para el resto y son superados en la recta final por atletas más frescos. Son los herederos de la determinación absoluta de un David Rudisha "el Orgullo de África" en los 800m o la precisión matemática de un Jakob Ingebrigtsen en los 1.500m. Prefieren la certeza del ritmo continuo y sufren enormemente cuando la victoria se decide en los últimos 50 metros.
Justo a sus espaldas se desplaza el Pelotón de Ataque, los Cazaguires, los Corredores del Medio. Son atletas de respuesta rápida, versátiles y con una percepción espacial extraordinaria para navegar en tráfico denso sin regalar un solo metro. Su inteligencia táctica impresiona: se resguardan del viento justo detrás de los líderes para ahorrar entre un 5% y un 7% de energía crucial. Requieren una enorme agilidad mental y física para esquivar tropiezos, evitar empujones y no quedarse "encajonados", bloqueados por el grupo. Son lectores del contexto: si el ritmo es lento, se preparan para un esprint largo; si es implacable, se concentran en aguantar. Se ubican tácticamente a la altura del hombro del líder, aprovechando la estela aerodinámica para reservar glucógeno hasta el momento justo, emulando la serenidad competitiva de Timothy Cheruiyot o Faith Kipyegon. ​Y finalmente, agazapados, como a mí me gustaba correr, en la penumbra del grupo, están los Rematadores, los Kickers. Atletas dotados de una transición musculación-fibra prodigiosa y una aceleración anaeróbica devastadora aun en estado de fatiga. Tienen la virtud de mantener la calma casi toda la prueba, manteniéndose alertas pero disfrutando de la carrera, vigilando a los punteros desde una distancia cercana y recuperable. Toleran correr atrás, soportan los tirones y, al salir de la última curva, se abren a la calle 2 o 3 para lanzar un ataque sorpresivo y violento. Es el estilo calculating de un Yuriy Borzakovskiy o la frialdad estratégica de un Cole Hocker. ​En mi labor técnica y dirigencial, siempre me ha fascinado cómo la distancia transforma la naturaleza de estas tácticas. En los 800 metros, el margen de error táctico es prácticamente nulo; en menos de 1 minuto y 45 segundos, quedar encerrado en el grupo medio suele costar la carrera entera y en las Damas bajar de los 2.00 minutos.
En los 1.500 metros, en cambio, el tiempo y la distancia conceden oportunidad de corregir la posición, por lo que la gestión de la energía cobra una relevancia crucial antes de abrir el abanico en la vuelta final. ​Al verlos cruzar la meta, reafirmo mi compromiso con este deporte. Entender estas dinámicas no es solo una cuestión de estadística o biomecánica, es la esencia misma de nuestra labor: formar, guiar y defender con convicción el atletismo venezolano en cada escenario del mundo. Imágenes Cortesía de la Web

El Atletismo "muchas veces es Lágrimas, Corazón y Alma"

El atletismo no se olvida cuando se lleva en la sangre, el corazón y el alma. Por: Héctor López García, OLY "Canciller del Atletismo Venezolano". Nuestros atletas olímpicos siguen demostrando con hechos el inmenso amor y la pasión indestructible que sienten por el atletismo venezolano. En esta oportunidad, las miradas y los aplausos son para dos grandes de nuestra pista y campo: Jose Eduardo Acevedo OLY y Luis Orta OLY. El paso del tiempo jamás apaga la llama de quien ha entregado su vida al Deporte Rey. El atletismo no se olvida cuando está impregnado en la sangre, guardado en el corazón y grabado en el alma. Ambos son el reflejo vivo de atletas excepcionales que nos regalaron momentos inolvidables y que, además, construyeron una impecable trayectoria académica al graduarse en universidades de los Estados Unidos. Los recuerdos no fallecen jamás; los méritos deportivos, al igual que los logros universitarios, permanecen intactos como testimonio de disciplina, esfuerzo y excelencia. Hoy, la historia suma un capítulo extraordinario: José y Luis se encuentran de visita en Kenia, la cuna de los más grandes fondistas del planeta, viviendo la experiencia única de correr codo a codo contra los referentes locales. Luis como el gran promotor de esta idea, el viaje trasciende lo deportivo para convertirse en un disfrute puro del espíritu. Es ver a ambos divirtiendo el corazón en cada zancada, mientras se reconectan con la esencia más pura del correr: la atención a la forma, el ritmo de la respiración y la postura perfecta del cuerpo.
Cada metro recorrido en suelo africano es un homenaje a todo lo que el atletismo les ha brindado a lo largo de sus vidas. Describir una vivencia de este calibre va más allá de lo que las palabras pueden abarcar; es una experiencia que supera cualquier capacidad de explicación. Desde nuestro país, celebramos con orgullo este hito. Seguimos amando a nuestro atletismo venezolano, recordando cada una de sus emocionantes victorias y aplaudiendo cuando nuestros atletas alcanzan metas que inspiran. Kenia es hoy, para ellos y para todo nuestro atletismo, un sueño plenamente cumplido. Que viva nuestro Atletismo!!!

miércoles, 26 de agosto de 2026

Homenaje a dos verdaderos baluartes de nuestro atletismo: Antonio González y Lino Castro.

Homenaje a dos verdaderos baluartes de nuestro atletismo: Antonio González y Lino Castro.
Hoy rendimos un merecido tributo a dos figuras fundamentales que dejaron una huella imborrable en las pistas y en la historia del atletismo venezolano: Antonio González (Q.E.P.D.) y Lino Castro. Ambos escribieron páginas doradas en la prensa deportiva de su época gracias a su potencia como velocistas, su dedicación académica y su firme vocación de servicio al deporte. Formación académica y mentores de leyendas Su camino a la excelencia estuvo respaldado por el estudio. Tanto Antonio como Lino se graduaron en la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos (ENED), donde se formaron bajo la guía de docentes ilustres que también moldearon la historia atlética del país, como Ladislao Lazar y Asnoldo Devonish, nuestro recordado primer medallista olímpico en Helsinki 1952. Antonio González: Velocista, nadador e innovador. Antonio destacó brillantemente vistiendo los colores de la selección nacional en múltiples competencias del ciclo olímpico. Formó parte de la histórica primera gira preolímpica por diversas ciudades de Estados Unidos y, además, fue un nadador excepcional. Su visión trascendió la pista a principios de los años 70, cuando colaboró muy de cerca con el legendario entrenador neozelandés Arthur Lydiard durante su visita a Venezuela. Antonio no solo apoyó la labor de Lydiard, sino que participó activamente en la elaboración de calzado especializado para el entrenamiento de largas distancias, permitiendo a los atletas encarar con éxito los exigentes recorridos por las calles de Caracas. Lino Castro: Campeón en la pista y en la dirección técnica. Lino además de ser graduado en la ENED, también es graduado en el Instituto Pedagógico de Caracas (UPEL). Por su parte, Lino Castro cosechó grandiosos momentos como velocista en 100, 200 metros y nuestros postas de velocidad, en el ciclo olímpico.
Su faceta como entrenador terminó de consagrar su legado: formó parte del cuerpo técnico de la Selección Nacional de Venezuela que se coronó Campeona Sudamericana en Santiago de Chile en 1974, la última vez que el país alcanzó esa gloria máxima a nivel continental. Que la memoria y la imagen de Antonio González y Lino Castro sirvan para recordar a dos velocistas de época y formadores excepcionales que dedicaron su vida a inspirar y guiar a las nuevas generaciones de deportistas.

domingo, 9 de agosto de 2026

Eric Davis Philips Roberts "Atleta Olímpico y Orden al Mérito Gran Atleta Sudamericano"

Eric Davis Phillips Roberts Más que una figura destacada en la historia deportiva de Venezuela, Eric Davis representa la personificación de la entrega, el coraje y la constancia de una generación que corrió con el corazón para llevar los colores patrios a lo más alto.
Su trayectoria dejó una huella imborrable; cada meta alcanzada, un legado de orgullo y motivación para los deportistas que hoy siguen sus pasos.
Las páginas de esta biografía no solo rinden tributo a sus marcas, medallas y logros sobre el óvalo de carreras, sino también al ser humano detrás del atleta: su temperamento, sus valores y el fuego sagrado que lo impulsó a desafiar los límites del tiempo y la velocidad. Sumergirse en estas líneas es acompañar a un gigante del atletismo en su viaje hacia la inmortalidad deportiva de Venezuela.

lunes, 3 de agosto de 2026

Sergio Gustavo Saavedra: Leyenda del Salto Triple y Ejemplo de Longevidad Deportiva.

Sergio Gustavo Saavedra: Leyenda del Salto Triple y Ejemplo de Longevidad Deportiva. El Dr. Sergio Gustavo Saavedra, nacido el 8 de febrero de 1968, es una de las figuras más emblemáticas del atletismo venezolano. Especialista en el salto triple, aunque también versátil en el salto de longitud, las pruebas combinadas y los relevos, Saavedra construyó una trayectoria continental de primer orden durante las décadas de 1980 y 1990, llevando los colores de Venezuela a lo más alto del podio sudamericano y regional.
Los Primeros Pasos y la Etapa Juvenil (1984-1987) Su debut internacional en categorías juveniles mostró de inmediato su perfil multipropósito. En 1984, con apenas 16 años, ocupó el 5.º lugar en el heptatlón del Campeonato Centroamericano y del Caribe Sub-17 en San Juan, Puerto Rico, acumulando 3508 puntos. Su consagración en el salto triple no tardó en llegar. En 1985 conquistó la medalla de oro en los Juegos Bolivarianos de Cuenca, Ecuador, con una marca de 15,27 metros. El año 1986 confirmó su consolidación continental: Campeonato Centroamericano y del Caribe Sub-20 (Ciudad de México): 6.º lugar en salto triple (15,75 m). Campeonato Sudamericano Sub-20 (Quito, Ecuador): Medalla de oro en salto triple (15,87 m). Medalla de plata en el relevo 4 × 100 metros (41,25 s). Medalla de bronce en salto de longitud (6,99 m). En 1987, en el Sudamericano Sub-20 de Santiago de Chile, sumó una medalla de plata en salto triple (15,45 m) y un 4.º lugar en salto largo (7,03 m). La Cúspide Continental (1988-1991) Tras medirse en el Campeonato Iberoamericano de Ciudad de México en 1988 (7.º con 15,94 m), Saavedra firmó en 1989 una de las mejores campañas de su carrera: Conquistó la medalla de oro en los Juegos Bolivarianos de Maracaibo ante su público, registrando 15,96 metros. Se coronó campeón sudamericano absoluto en Medellín, Colombia, volando hasta los 16,86 metros, su registro cumbre en competición oficial. Su progresión lo llevó a obtener la medalla de bronce en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Ciudad de México 1990 (16,18 m). En 1991 repitió podio internacional con la medalla de plata en el Campeonato Sudamericano de Manaos (15,98 m) y un 5.º lugar en salto de longitud (7,20 m), además de clasificar a la final de la Universiada de Sheffield, Reino Unido, donde finalizó 8.º del mundo con 15,98 metros. Consolidación y Dominio Regional (1993-1997) El año 1993 fue un ciclo repleto de triunfos y altísima exigencia física: Juegos Bolivarianos (Cochabamba, Bolivia): Oro en salto triple (16,47 m) y plata en salto de longitud con su mejor marca en dicha prueba (7,59 m). Campeonato Centroamericano y del Caribe (Cali, Colombia): Medalla de oro con 16,49 metros. Juegos Centroamericanos y del Caribe (Ponce, Puerto Rico): Medalla de bronce con 16,30 metros. Universiada (Buffalo, Estados Unidos): Participó en las rondas clasificatorias de longitud (7,04 m) y triple (15,40 m). Campeonato Sudamericano (Lima, Perú): 6.º lugar (15,96 m). En esta imagen la premiación del campeonato centroamericano y del Caribe Cali, Colombia en 1993, el cubano Eliexer Urrutia se confió y quería ganar con una carrera corta, Sergio salto en el 3er intento 16.49 mtrs, le puso más impulso a su carrera y Cubano Eliexer realizó 3 saltos nulos y perdió el Campeonato Centroamericano, ese mismo año en una competencia indoor impuso el récord mundial con 17.87 mtrs
En 1994, Saavedra se proclamó campeón de los Juegos Suramericanos en Valencia, Venezuela, con un salto de 16,26 metros, tras haber ocupado el 4.º puesto en el Iberoamericano de Mar del Plata (15,79 m). En el tramo final de su carrera de elite, se adjudicó la medalla de plata en el Campeonato Sudamericano de Manaos 1995 (16,25 m) y sumó un nuevo título en los Juegos Bolivarianos de Arequipa 1997 (15,82 m), cerrando un dominio indiscutible en el área bolivariana. Vigencia y el Desafío Máster 2026. Lejos de retirarse del atletismo, el Dr. Sergio Saavedra ha mantenido una brillante carrera en el atletismo máster, donde continúa acumulando medallas e inspirando a nuevas generaciones de deportistas. Actualmente enfoca su preparación de cara al Campeonato Mundial de Atletismo Máster 2026, que se llevará a cabo en Daegu, Corea del Sur, del 22 de agosto al 3 de septiembre de 2026. Con el Estadio de Daegu como escenario principal, Saavedra buscará revalidar su jerarquía competitiva frente a los mejores atletas máster del planeta. Héctor E. López García

jueves, 23 de julio de 2026

Ecos de Moscú, entre la Pista y el Arte.

Ecos de Moscú: Entre la Pista y el Arte. El aire helado de Moscú en aquel verano de 1972 tenía un sabor distinto, denso y cargado de historia. Para nosotros, los atletas de la Selección Nacional de Atletismo de Venezuela, cada paso en la llamada Unión Soviética era una revelación. Nos encontrábamos en pleno recorrido de nuestra ruta hacia los Juegos Olímpicos de Múnich, alojados en aquel majestuoso hotel frente a la Plaza Roja, donde los adoquines centenarios parecian devolver los pasos de siglos de historia y el imponente Kremlin se alzaba como un vigilante silencioso. Hoy, esos recuerdos revolotean en mi mente —y estoy seguro de que también en la de mis compañeros de equipo— con el brillo intacto del tiempo. Si cierro los ojos, aún puedo escuchar nuestras risas resonando en los pasillos. La Magia Inesperada del Bolshói: El aire de Moscú también guardaba secretos que ninguna pista de tartán podría revelarnos jamás. Instalados frente a la imponente extensión de la Plaza Roja, los atletas de la Selección Nacional de Atletismo de Venezuela respirábamos la atmósfera de una superpotencia. Pero más allá de los entrenamientos y la tensión competitiva, nuestro entrenador, Lloyd Murat, tenía una visión que iba mucho más allá del cronómetro. Lloyd Murat nos estaba regalando una visión del mundo, una huella imborrable que nos acompañaría mucho después de que los ecos de Múnich se apagaran. Aquellos días en Rusia nos unieron como hermanos de camiseta y de vida, dejando en nuestra memoria la certeza de que en 1972, antes de correr hacia la gloria olímpica, aprendimos a volar a través de la cultura y la amistad.
En la Unión Soviética de aquellos años, las compañías de ballet no eran meras expresiones artísticas; el régimen las elevaba como un indiscutible orgullo nacional y una herramienta clave de propaganda cultural. Sin embargo, tras el telón de terciopelo rojo y los aplausos ensordecedores se cernía una realidad compleja: el férreo control del Estado fomentaba una censura asfixiante, un clima de constante vigilancia que avivaba profundas tensiones y que, con frecuencia, empujaba a destacados bailarines a buscar la libertad mediante la deserción en sus giras internacionales. Nosotros, jóvenes entregados al sudor y la disciplina del atletismo, éramos ajenos a esas intrigas políticas. Cuando Murat nos anunció una de sus visitas culturales obligatorias —una función de ballet ruso en el emblemático Teatroq Bolshói, mi resistencia juvenil se hizo notar de inmediato. La Resistencia del Atleta y el Encanto del Escenario. Confieso que, desde mi ignorancia presidida por la juventud, no quería asistir. Para mí, un muchacho de pista y campo, el ballet sonaba a formalidades ajenas, a un paréntesis innecesario en nuestra ruta hacia los Juegos Olímpicos de Múnich. Prefería el descanso o cualquier charla sobre marcas y zapatillas con mis compañeros. Pero Lloyd Murat, con esa autoridad inquebrantable que lo caracterizaba y una sonrisa cómplice, nos impulsó a cruzar las puertas del teatro. El Instante en que el Tiempo se Detuvo. Aquella noche, el Bolshói nos recibió con su fastuosa arquitectura dorada y un murmullo expectante que flotaba en el ambiente. El programa anunciaba una de las joyas de su repertorio fundamental y de la gran tradición clásica rusa: El lago de los Cisnes.
En el momento en que las luces de la sala descendieron y la orquesta comenzó a tejer las primeras notas de la partitura de Chaikovski, el mundo exterior desapareció. Los artistas irrumpieron en el escenario con una gracia que desafiaba las leyes de la física. Cada salto, cada giro y cada sincronía milimétrica desprendían una belleza etérea, casi sobrenatural. Los bailarines flotaban sobre las tablas con una precisión quirúrgica, transformando la fuerza y el rigor técnico en pura poesía visual.
Yo, que había entrado reluctante, quedé congelado en mi asiento, sin mover un solo músculo de mi cuerpo. El hechizo fue total. Mis ojos se negaban a parpadear por temor a perderme un solo destello de aquella magia. La maestría de los cuerpos suspendidos en el aire, la luz dorada acariciando las plumas blancas del gran cisne y la intensidad dramática de la música me atravesaron el pecho de una manera que ningún triunfo atlético lo había hecho hasta entonces.
Comprendí, en ese silencio estupefacto, que la perfección y la entrega absoluta compartían la misma esencia, ya fuera corriendo tras un sueño olímpico en una pista o deslizándose con el alma en la punta de las zapatillas sobre un escenario moscovita.

viernes, 17 de julio de 2026

Línea del Tiempo: El Atletismo Olímpico Venezolano

Línea del Tiempo: El Atletismo Olímpico Venezolano. ​A lo largo de las décadas, la delegación venezolana de atletismo ha estado compuesta casi en su totalidad por atletas amateurs que, a base de puro talento y coraje puro, lograron codearse con los mejores del planeta. ​Era de la Consagración Amateur (Helsinki 1952 - Múnich 1972) ​En esta época, el amateurismo era una regla estricta del Comité Olímpico Internacional (COI). Sin embargo, para los venezolanos las condiciones de entrenamiento eran sumamente rudimentarias. ​1952 (Helsinki) • Asnoldo Devonish: Consigue la primera medalla olímpica para Venezuela (Bronce en Salto Triple) con una marca de 15.52\text{ m}. Devonish era un atleta amateur en toda la extensión de la palabra, formándose con recursos limitados en el estado Zulia. En Helsinki todos nuestros representantes, fueron atletas Amateurs, la misma situación ocurrió en Roma 1960, México 1968 y Munich 72 cuando el Mundo del Atletismo comenzaba a profesionalizarse.
​1984 (Los Ángeles) • William Wuycke en los 800 metros planos. Logró destacar a nivel mundial estudiando y entrenando en universidades de EE.UU., una de las pocas vías para los amateurs de la época de rozar el alto rendimiento. Avanzando en la era Olímpica: ​2000 (Sídney) / 2004 (Atenas) • Compartiendo Roles: Atletas en pruebas de velocidad y relevos (como la generación de relevo 4x100m) entrenaban en el país dividiendo sus vidas entre trabajos informales, estudios y las pista nacionales ​La Era Moderna y las Excepciones Elite (Pekín 2008 - París 2024) ​A pesar de que el profesionalismo se impuso en el atletismo mundial, en Venezuela la brecha se agrandó. Los pocos que lograron ser "profesionales" tuvieron que emigrar para poder dedicarse al 100% a su disciplina. ​2008 (Pekín) / 2012 (Londres) • Eduard Villanueva: Logró un histórico 5to lugar en el Mundial de Daegu 2011 (1500m). Su preparación fue una constante lucha amateur contra federaciones y falta de presupuesto. ​2016 (Río) a la Actualidad • Yulimar Rojas : La gran excepción Profesional. Al unirse a la sección de atletismo del F.C. Barcelona y entrenar en España bajo la tutela de Iván Pedroso, Yulimar pudo acceder a la estructura de un atleta profesional de élite, traduciéndose en medallas de Plata (2016), Oro (2020), y múltiples récords mundiales. ​La Realidad del Resto de la Delegación: Mientras figuras como Yulimar o Robeilys Peinado (garrocha) lograron establecerse en Europa con apoyo y patrocinios, la gran mayoría de los atletas de pista y campo venezolanos que buscan marcas clasificatorias siguen entrenando en el país bajo el esquema de amateurs obligados. Cuando vemos a un atleta venezolano clasificar o competir en unos Juegos Olímpicos, el mérito es doble. No solo compiten contra los mejores del mundo, sino que compiten contra sistemas deportivos ultra-profesionales de países del primer mundo, haciéndolo desde el corazón, el voluntarismo y el puro amor propio. La Situación de nuestro atletismo tiene que cambiar, quizás sea un excelente recurso para lograr un Equilibrio de Fuerzas, que piensan ustedes al respecto. En la imagen cortesía de la casa, nuestros atletas olímpicos de Munich 1972

miércoles, 15 de julio de 2026

Joel Marín: Un legado imperecedero de ética y valores en el olimpismo venezolano.

Joel Marín: Un legado imperecedero de ética y valores en el olimpismo venezolano. ​Hoy nos detenemos a recordar con profundo cariño, respeto y admiración a un hombre que dejó una huella imborrable en el deporte nacional: el Dr. Joel Marín (QEPD). Su andar por la dirigencia deportiva no fue uno cualquiera; fue el testimonio de una persona que supo, por encima de cualquier circunstancia, mantener en lo más alto los principios morales del Comité Olímpico Venezolano (COV). Como presidente del Comité de Valores y Ética, el Dr. Marín se convirtió en un faro de integridad.
En tiempos de complejidades y desafíos para el deporte, su gestión se caracterizó por una imparcialidad inquebrantable. Su brújula siempre apuntó hacia la justicia, evaluando cada situación con objetividad y colocando siempre el bienestar del espíritu olímpico por encima de las diferencias. "La labor del Dr. Joel Marín es un vivo ejemplo de cómo debe ejercerse la conducción dirigencial: con rectitud, entrega y una vocación de servicio inalterable." A pesar de las diversas realidades y las difíciles circunstancias que a menudo les ha tocado vivir a nuestros atletas venezolanos, contar con una figura como la de él significó un refugio de juego limpio. Su valor humano y profesional fue, y sigue siendo, un pilar fundamental. Hoy, al evocar de nuevo su memoria, no hacemos más que ratificar nuestra admiración por su gran trayectoria. Personas con la calidad humana y el compromiso del Dr. Joel Marín nunca se van del todo; su ejemplo permanece vivo en cada decisión ética que tomamos y su nombre estará siempre grabado en las páginas doradas del olimpismo venezolano. ​¡Honor y gloria a su memoria!

Cuando las estrategias se convierten en Filosofía

Hoy les quiero regalar un artículo sobre la manera de Correr los 800 y los 1.500 metros, espero que sea de vuestro Agrado. A hora realmente...