miércoles, 7 de octubre de 2026

Correr la Buena Carrera: Fe, Esperanza y Virtud en la Pista de la Vida.

Correr la Buena Carrera: Fe, Esperanza y Virtud en la Pista de la Vida. La Fe, la Esperanza y la aceptación de Dios y de Cristo son el mejor aliciente para impulsarnos en la Vida en los Deportes y especialmente en nuestro Atletismo. Con certeza les podemos decir que nuestro atletismo no es solo una disciplina física; es un itinerario del alma. Y quien se enfunda las zapatillas para correr, saltar o lanzar en la pista sabe que el camino hacia el alto rendimiento está lejos de ser plácido. Es un trayecto de madrugadas frías, músculos exhaustos, lesiones imprevistas y momentos de duda donde el cuerpo exige rendirse. En ese cruce de caminos entre el límite físico y la fortaleza mental, la fe y la esperanza dejan de ser meros conceptos abstractos para convertirse en el verdadero motor del atleta. Este artículo lo redactamos por nuestras creencias y principalmente por sugerencias de nuestro amigo y Laico y atleta Olímpico Félix Pérez, la práctica deportiva encuentra en la fe católica una luz profunda que transfigura el esfuerzo cotidiano en una senda de santidad, valores y perseverancia.
La Creencia en el Dios Creador:Y el Cuerpo como Templo. Para el cristiano, el rendimiento deportivo nace del reconocimiento de Dios como Creador del universo y de la vida. El cuerpo humano no es un simple conjunto de músculos y tendones destinado al consumo de calorías; es una obra maestra de la creación divina. El magisterio de la Iglesia sobre el deporte impulsado con fuerza por papas como San Juan Pablo II y recogido en documentos del Dicasterio para la Laicidad, la Familia y la Vida como «Dar lo mejor de uno mismo» nos enseña que el entrenamiento cuida el cuerpo como templo del Espíritu Santo. Cultivar la aptitud física es una forma de gratitud hacia el Creador por los talentos recibidos, mientras que la actitud interior moldea la ética, el respeto al rival, la honestidad en la competición y la humildad ante la victoria o la derrota. Jesús de Nazaret: La Pedagogía del Sacrificio y la Esperanza. Si el Dios Creador nos da el templo, la vida de Jesucristo nos ofrece la pedagogía del camino. Jesús no ofreció a sus discípulos una ruta fácil ni exenta de dolor; su paso por el mundo terrenal fue una entrega radical, cuyo punto culminante fue el sacrificio de la Cruz. En el atletismo, la meta no se alcanza sin disciplina ni sufrimiento. San Pablo, recurriendo al lenguaje de los estadios griegos, lo expresó de forma insuperable: «¿No sabéis que en el estadio todos corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal modo que lo consigáis. Los atletas se privan de todo, y eso por una corona corruptible; nosotros, en cambio, por una incorruptible.» 1 Corintios 9, 24-25 El sacrificio de Cristo en la Cruz resignifica cada gota de sudor en el entrenamiento. Nos enseña que la fatiga no tiene la última palabra. La Cruz es la promesa de la Resurrección, y en esa certeza se cimenta la esperanza católica: la convicción profunda de que ningún dolor es en vano y de que, tras la prueba más dura, siempre aguarda la luz. La fe nos sostiene cuando las fuerzas fallan y nos recuerda que no corremos solos; es Cristo quien camina y corre a nuestro lado. Testigos en la Pista: Santos, Santas y Beatos Deportistas. La Iglesia católica cuenta en su santoral con hombres y mujeres que amaron el deporte, cuidaron su espíritu sin renunciar a sus pasiones cotidianas y demostraron que la santidad es plenamente compatible con una vida activa y juvenil. Ellos son faros de fe y esperanza para cualquier atleta: San Juan Pablo II (El «Atleta de Dios»): Apasionado del esquí, el senderismo y el fútbol en su juventud, enseñó al mundo que el deporte es una herramienta invaluable para el desarrollo integral del ser humano y la paz entre los pueblos. Beato Pier Giorgio Frassati: Joven turinés que amaba la alta montaña. Su lema, «Verso l'alto» («Hacia lo alto»), reflejaba tanto su pasión por escalar cumbres físicas como su aspiración incansable hacia la santidad y la caridad con los pobres. Beato Carlo Acutis: Un joven de nuestro tiempo que disfrutaba del fútbol, el tenis de mesa y los videojuegos, integrando sus aficiones con un amor ardiente por la Eucaristía y la evangelización. San Juan Bosco: Padre y maestro de la juventud, utilizó los juegos tradicionales, el atletismo y las actividades físicas en el oratorio como pedagogía para formar «buenos cristianos y honrados ciudadanos». Santa Teresa de Los Andes: Joven carmelita chilena que en su adolescencia practicó la equitación, la natación y el tenis con entusiasmo, mostrando que la alegría deportiva encaja perfectamente con un corazón orante. Un Mensaje para Atletas, Familias y Educadores. Para las familias que acompañan las jornadas deportivas de sus hijos y para los educadores que moldean el carácter de los jóvenes, el atletismo vivido desde la fe se convierte en un aula de vida. Enseña a levantarse tras cada caída, a no buscar atajos deshonestos y a entender que el mayor logro no es siempre una medalla de metal, sino el crecimiento de un alma noble, fuerte y perseverante. Que el ejemplo de Cristo y la intercesión de los santos deportistas sean el impulso que necesitas en cada zancada. Recuerda que con actitud, aptitud, pero sobre todo con fe en Dios Creador y esperanza en la victoria de Cristo, estarás siempre preparado para dar tu mejor desempeño, dentro y fuera de la pista.

martes, 6 de octubre de 2026

Nuestro compañero de la Selección Nacional de Venezuela "Moisés Zambrano Carrasquel" también escribió grandes páginas en nuestro Atletismo

Moisés Zambrano Carrasquel destacado atleta, entrenador y preparador físico venezolano, ampliamente reconocido como uno de los vallistas más influyentes en la historia del deporte nuestro país. Su legado en la pista quedó marcado por importantes hitos internacionales durante la década de 1970. En 1974, formó parte de la histórica delegación nacional que se coronó campeona en el Campeonato Sudamericano de Atletismo en Santiago de Chile, un logro considerado cumbre para el atletismo venezolano. Su triunfo en la Posta de 4x400 metros sello la victoria de Venezuela en varones,
Tres años más tarde, en el Campeonato Sudamericano de Montevideo 1977 (Uruguay), selló la victoria general de Venezuela al ganar la posta del relevo 4x400 metros y conquistar la medalla de oro individual en los 400 metros con vallas. Ese mismo año, sumó una medalla de plata en la misma prueba durante los Juegos Bolivarianos en Bolivia, además de destacar en múltiples competencias del ciclo olímpico.
En reconocimiento a su trayectoria y aportes al deporte, fue exaltado al Salón de la Fama del Atletismo Venezolano en diciembre de 2014, distinción en la que tuvo el honor de pronunciar el discurso en representación de todos los atletas inmortalizados en esa promoción. Imágenes Cortesía de nuestro amigo José Mirena López, segunda imagen con el atleta Olímpico José Jacinto Hidalgo (QEPD)

sábado, 3 de octubre de 2026

Arthur Lydiard en Venezuela: El legado eterno del maestro del fondo y el genio.

Arthur Lydiard en Venezuela: El legado eterno del maestro del fondo y el genio de Dr. Carlos Felice Castillo con Maria Garcia de Felice Por: Héctor López García "Oly" Canciller del Atletismo Venezolano, Word Athletics Venezuela. “Los campeones están en todas partes; lo único que se necesita es entrenarse adecuadamente…” Arthur Lydiard. Hay hombres que pasan por la historia del deporte dejando apenas una huella sobre la pista, y hay gigantes que transforman para siempre el suelo que pisan. Arthur Leslie Lydiard perteneció a la estirpe de estos últimos.
Cuando su figura, sobria y genial, desembarcó en Venezuela durante la gloriosa década de los años setenta, el atletismo de nuestro país cambió su rumbo para siempre y su legado continua inspirando.
Aquel encuentro histórico entre la vanguardia del entrenamiento mundial y la semilla del atletismo criollo no fue un hecho fortuito. Fue la visión estratégica de uno de los dirigentes más ilustres que ha parido nuestra Patria: el Dr. Carlos Felice Castillo, pilar fundamental y uno de los mejores presidentes en la historia del Instituto Nacional de Deportes (IND). Carlos Felice, visionario incansable, entendió que para ser los mejores había que traer a los mejores, abriéndole las puertas de nuestra tierra a la mente maestra que revolucionó las carreras de aliento en el planeta. De la adversidad en Auckland al Olimpo mundial. Nacido en Auckland, Nueva Zelanda, en 1917, Lydiard supo desde muy joven lo que significaba la rudeza de la vida. A los 13 años comenzó a correr campo a través, forjando su carácter en una historia dura, donde cada logro tuvo que ganárselo a empujones, sudor y temple frente a la incomprensión. La envidia, que siempre persigue al genio, fue su sombra constante. En los Juegos Olímpicos de Roma 1960, la burocracia neozelandesa cometió una de las injusticias más grandes del deporte: a Lydiard no le otorgaron credenciales ni una entrada gratis para ingresar al estadio. Sus propios atletas, mitos de la talla de Peter Snell y Murray Halberg, tenían que salir a hurtadillas de la Villa Olímpica para recibir las instrucciones de su maestro. Aquella tarde mágica en Roma, en el lapso de apenas media hora, Snell conquistó el oro en los 800 metros y Halberg hizo lo propio en los 5.000 metros. El mundo quedó atónito ante la "escuela neozelandesa", pero su creador lo vio desde la tribuna como un espectador más. La justicia tardó, pero llegó. Para Tokio 1964, cuando siete de los nueve corredores olímpicos neozelandeses eran discípulos directos de su sistema, las autoridades no tuvieron más remedio que entregarle sus merecidas credenciales. Tras esa cita olímpica, Lydiard tomó una decisión trascendental: dejó de entrenar atletas para dedicarse a entrenar entrenadores, sembrando su pedagogía por el mundo. La huella imborrable en la tierra venezolana. Fue así como la ruta de Lydiard se cruzó con Venezuela gracias a la gestión del Dr. Carlos Felice Castillo. Durante su permanencia en nuestro país en los años 70, el neozelandés no solo enseñó sobre fisiología, kilometraje y volumen; nos enseñó a creer en la capacidad del atleta venezolano.
Lamentablemente, cuando nuestro atletismo comenzaba a cosechar los triunfos continentales fruto de su método, Lydiard tuvo que partir de Venezuela. Las causas de su salida son bien conocidas por la familia del atletismo. Sin embargo, nuestra conclusión, Arthur Lydiard no buscaba dinero; buscaba la gloria, y la consiguió con creces en cada rincón del mundo. Sus detractores, movidos por el celo y la pequeñez de espíritu, no consiguieron nada y la historia pertenece a los creadores, no a los críticos. Hoy, transcurridas más de cinco décadas de aquella visita histórica, el espíritu de Lydiard sigue recorriendo los estadios, las avenidas y las montañas de Venezuela. Aquellos entrenadores y atletas que absorbió su enseñanza en los años 70 transmitieron la antorcha a las nuevas generaciones. Nuestros técnicos aún diseñan los microciclos basándose en la periodización del maestro neozelandés. La premisa fundamental sigue intacta en el alma del fondista criollo: Correr, correr y correr. Desarrollar la capacidad aeróbica, construir la base sobre la cual se erigen las grandes victorias y mantener la disciplina férrea ante la adversidad. Arthur Lydiard se fue físicamente, pero se quedó para siempre en la memoria metodológica de nuestros entrenadores y en la zancada de cada fondista venezolano que sale a devorar kilómetros al amanecer. Mientras haya un entrenador venezolano transmitiendo su saber y un atleta persiguiendo sus sueños, el sueño de Lydiard y la visión de Carlos Felice Castillo seguirán más vivos que nunca. Imagenes Cortesía de la Web

martes, 29 de septiembre de 2026

Jesus Elorza "Siempre en el Ruedo".

Jesus Elorza "Siempre en el Ruedo". En los pasillos de las academias, en el polvillo reseco de las canchas comunitarias y en las aulas de clase donde se forja el futuro, la figura de Jesús Elorza no necesita mayor presentación.
Para quienes han recorrido el camino del entrenamiento, la enseñanza y el trabajo sindical, su nombre es sinónimo de constancia, dignidad y una firmeza inquebrantable. Si la justicia existe, tiene que ser para todos; nadie puede quedar excluido, de lo contrario ya no sería justícia. (Paul Auster) Desde sus primeros pasos como educador y analista, Elorza entendió que la actividad deportiva no existe en un vacío. El deporte es, ante todo, un hecho social, educativo y humano que reposa sobre las espaldas de entrenadores, maestros y trabajadores que día a día entregan su vida en el terreno de juego. Esta convicción no se quedó en meros discursos: quedó marcada en la historia cuando, en mayo de 1975, se convirtió en una de las fuerzas motoras de la histórica Huelga de los Entrenadores, un hito de dignidad gremial que resonó más allá de las fronteras venezolanas. Con el paso de las décadas, su liderazgo natural y su compromiso ético lo llevaron a asumir mayores responsabilidades. Hoy, al encabezar la directiva de Gente del Deporte, su labor continúa siendo un faro para atletas de alto rendimiento, formadores en la base comunitaria y gremios que buscan una representación auténtica. Bajo su guía, la organización no solo defiende los derechos laborales de los trabajadores del sector, sino que también promueve una visión integral donde la educación y la transparencia institucional van de la mano.
El reconocimiento a su trayectoria ha trascendido lo abstracto. Muestra de ello es el gimnasio de voleibol de San Felipe, bautizado en su honor, un homenaje tangible en su tierra natal que atestigua el impacto de su legado en generaciones de atletas. Asimismo, su voz incisiva en el debate público —a través de sus artículos y análisis— mantiene viva la exigencia de autonomía, democratización y buen uso de los recursos para el deporte nacional. Quienes comparten filas con él en la directiva de Gente del Deporte y en la lucha cotidiana por una mejor educación y un deporte de altura, coinciden en un sentimiento unánime: el orgullo de contar con un dirigente de su talla. Jesús Elorza encarna la síntesis del dirigente gremial y el ciudadano ejemplar, un referente que demuestra con hechos que defender a los deportistas, a los educadores y a los trabajadores es, en última instancia, defender el futuro del país.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Cuando las estrategias se convierten en Filosofía

Hoy les quiero regalar un artículo sobre la manera de Correr los 800 y los 1.500 metros, espero que sea de vuestro Agrado. A hora realmente pienso que los 800 metros, ya no es una Competencia de Medio Fondo debido a que el Tiempo cambia las actitudes, cuando aparece la aptitud, en especial el Ritmo de Carrera y muy pronto la media milla será sin ninguna duda una carrera de velocidad, el ritmo de correr cada vuelta en menos de 50 segundos así lo definirá, es el futuro, la tendencia de superar records, Atletas con gran velocidad asumirán el rigor de la prueba. El sol de la mañana comenzaba a entibiar la superficie sintética de la pista, ese territorio milimétricamente trazado donde la física, la biología y la mente se encuentran en perfecto equilibrio. Como Canciller del Atletismo Venezolano, mi rol institucional me exige visión estratégica, temple y una diplomacia rigurosa, pero es aquí, frente al óvalo de 400 metros, donde redescubro el pulso real de nuestra disciplina. Mi trabajo personal siempre ha sido así: analítico, metódico, buscando entender los matices profundos de cada esfuerzo para orientar con criterio y pasión a quienes entregan la vida en cada zancada. ​Hoy me detuve en la curva de los 200 metros para observar la dinámica del grupo. Correr no es solo desplazar el cuerpo; es un ajedrez a altas pulsaciones donde conviven tres filosofías de vida muy marcadas. Tres Filosofías que van a distinguir tus características, en el medio fondo: ​Al frente irrumpen los Corredores de la delantera, aquellos que toman la punta, los Front Runners. Poseen un motor aeróbico impecablemente desarrollado y una eficiencia de zancada envidiable a ritmos altos, aunque carecen de ese cambio de ritmo explosivo en los últimos metros. Quizás tomando la delantera y escuchando el Ritmo, de alguna bella Melodía. Su visión es transparente y frontal: buscan "limpiar" la carrera eliminando a los rematadores mediante el cansancio progresivo. Tácticamente, toman la cuerda temprano para convertir la prueba en un test de resistencia pura, donde el resto llegue exhausto al tramo final. Sin embargo, la brecha entre la gloria y el sacrificio es estrecha: si el ritmo que imponen no es lo suficientemente asfixiante, terminan sirviendo de "liebres" involuntariamente, para el resto y son superados en la recta final por atletas más frescos. Son los herederos de la determinación absoluta de un David Rudisha "el Orgullo de África" en los 800m o la precisión matemática de un Jakob Ingebrigtsen en los 1.500m. Prefieren la certeza del ritmo continuo y sufren enormemente cuando la victoria se decide en los últimos 50 metros.
Justo a sus espaldas se desplaza el Pelotón de Ataque, los Cazaguires, los Corredores del Medio. Son atletas de respuesta rápida, versátiles y con una percepción espacial extraordinaria para navegar en tráfico denso sin regalar un solo metro. Su inteligencia táctica impresiona: se resguardan del viento justo detrás de los líderes para ahorrar entre un 5% y un 7% de energía crucial. Requieren una enorme agilidad mental y física para esquivar tropiezos, evitar empujones y no quedarse "encajonados", bloqueados por el grupo. Son lectores del contexto: si el ritmo es lento, se preparan para un esprint largo; si es implacable, se concentran en aguantar. Se ubican tácticamente a la altura del hombro del líder, aprovechando la estela aerodinámica para reservar glucógeno hasta el momento justo, emulando la serenidad competitiva de Timothy Cheruiyot o Faith Kipyegon. ​Y finalmente, agazapados, como a mí me gustaba correr, en la penumbra del grupo, están los Rematadores, los Kickers. Atletas dotados de una transición musculación-fibra prodigiosa y una aceleración anaeróbica devastadora aun en estado de fatiga. Tienen la virtud de mantener la calma casi toda la prueba, manteniéndose alertas pero disfrutando de la carrera, vigilando a los punteros desde una distancia cercana y recuperable. Toleran correr atrás, soportan los tirones y, al salir de la última curva, se abren a la calle 2 o 3 para lanzar un ataque sorpresivo y violento. Es el estilo calculating de un Yuriy Borzakovskiy o la frialdad estratégica de un Cole Hocker. ​En mi labor técnica y dirigencial, siempre me ha fascinado cómo la distancia transforma la naturaleza de estas tácticas. En los 800 metros, el margen de error táctico es prácticamente nulo; en menos de 1 minuto y 45 segundos, quedar encerrado en el grupo medio suele costar la carrera entera y en las Damas bajar de los 2.00 minutos.
En los 1.500 metros, en cambio, el tiempo y la distancia conceden oportunidad de corregir la posición, por lo que la gestión de la energía cobra una relevancia crucial antes de abrir el abanico en la vuelta final. ​Al verlos cruzar la meta, reafirmo mi compromiso con este deporte. Entender estas dinámicas no es solo una cuestión de estadística o biomecánica, es la esencia misma de nuestra labor: formar, guiar y defender con convicción el atletismo venezolano en cada escenario del mundo. Imágenes Cortesía de la Web

El Atletismo "muchas veces es Lágrimas, Corazón y Alma"

El atletismo no se olvida cuando se lleva en la sangre, el corazón y el alma. Por: Héctor López García, OLY "Canciller del Atletismo Venezolano". Nuestros atletas olímpicos siguen demostrando con hechos el inmenso amor y la pasión indestructible que sienten por el atletismo venezolano. En esta oportunidad, las miradas y los aplausos son para dos grandes de nuestra pista y campo: Jose Eduardo Acevedo OLY y Luis Orta OLY. El paso del tiempo jamás apaga la llama de quien ha entregado su vida al Deporte Rey. El atletismo no se olvida cuando está impregnado en la sangre, guardado en el corazón y grabado en el alma. Ambos son el reflejo vivo de atletas excepcionales que nos regalaron momentos inolvidables y que, además, construyeron una impecable trayectoria académica al graduarse en universidades de los Estados Unidos. Los recuerdos no fallecen jamás; los méritos deportivos, al igual que los logros universitarios, permanecen intactos como testimonio de disciplina, esfuerzo y excelencia. Hoy, la historia suma un capítulo extraordinario: José y Luis se encuentran de visita en Kenia, la cuna de los más grandes fondistas del planeta, viviendo la experiencia única de correr codo a codo contra los referentes locales. Luis como el gran promotor de esta idea, el viaje trasciende lo deportivo para convertirse en un disfrute puro del espíritu. Es ver a ambos divirtiendo el corazón en cada zancada, mientras se reconectan con la esencia más pura del correr: la atención a la forma, el ritmo de la respiración y la postura perfecta del cuerpo.
Cada metro recorrido en suelo africano es un homenaje a todo lo que el atletismo les ha brindado a lo largo de sus vidas. Describir una vivencia de este calibre va más allá de lo que las palabras pueden abarcar; es una experiencia que supera cualquier capacidad de explicación. Desde nuestro país, celebramos con orgullo este hito. Seguimos amando a nuestro atletismo venezolano, recordando cada una de sus emocionantes victorias y aplaudiendo cuando nuestros atletas alcanzan metas que inspiran. Kenia es hoy, para ellos y para todo nuestro atletismo, un sueño plenamente cumplido. Que viva nuestro Atletismo!!!

miércoles, 26 de agosto de 2026

Homenaje a dos verdaderos baluartes de nuestro atletismo: Antonio González y Lino Castro.

Homenaje a dos verdaderos baluartes de nuestro atletismo: Antonio González y Lino Castro.
Hoy rendimos un merecido tributo a dos figuras fundamentales que dejaron una huella imborrable en las pistas y en la historia del atletismo venezolano: Antonio González (Q.E.P.D.) y Lino Castro. Ambos escribieron páginas doradas en la prensa deportiva de su época gracias a su potencia como velocistas, su dedicación académica y su firme vocación de servicio al deporte. Formación académica y mentores de leyendas Su camino a la excelencia estuvo respaldado por el estudio. Tanto Antonio como Lino se graduaron en la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos (ENED), donde se formaron bajo la guía de docentes ilustres que también moldearon la historia atlética del país, como Ladislao Lazar y Asnoldo Devonish, nuestro recordado primer medallista olímpico en Helsinki 1952. Antonio González: Velocista, nadador e innovador. Antonio destacó brillantemente vistiendo los colores de la selección nacional en múltiples competencias del ciclo olímpico. Formó parte de la histórica primera gira preolímpica por diversas ciudades de Estados Unidos y, además, fue un nadador excepcional. Su visión trascendió la pista a principios de los años 70, cuando colaboró muy de cerca con el legendario entrenador neozelandés Arthur Lydiard durante su visita a Venezuela. Antonio no solo apoyó la labor de Lydiard, sino que participó activamente en la elaboración de calzado especializado para el entrenamiento de largas distancias, permitiendo a los atletas encarar con éxito los exigentes recorridos por las calles de Caracas. Lino Castro: Campeón en la pista y en la dirección técnica. Lino además de ser graduado en la ENED, también es graduado en el Instituto Pedagógico de Caracas (UPEL). Por su parte, Lino Castro cosechó grandiosos momentos como velocista en 100, 200 metros y nuestros postas de velocidad, en el ciclo olímpico.
Su faceta como entrenador terminó de consagrar su legado: formó parte del cuerpo técnico de la Selección Nacional de Venezuela que se coronó Campeona Sudamericana en Santiago de Chile en 1974, la última vez que el país alcanzó esa gloria máxima a nivel continental. Que la memoria y la imagen de Antonio González y Lino Castro sirvan para recordar a dos velocistas de época y formadores excepcionales que dedicaron su vida a inspirar y guiar a las nuevas generaciones de deportistas.

domingo, 9 de agosto de 2026

Eric Davis Philips Roberts "Atleta Olímpico y Orden al Mérito Gran Atleta Sudamericano"

Eric Davis Phillips Roberts Más que una figura destacada en la historia deportiva de Venezuela, Eric Davis representa la personificación de la entrega, el coraje y la constancia de una generación que corrió con el corazón para llevar los colores patrios a lo más alto.
Su trayectoria dejó una huella imborrable; cada meta alcanzada, un legado de orgullo y motivación para los deportistas que hoy siguen sus pasos.
Las páginas de esta biografía no solo rinden tributo a sus marcas, medallas y logros sobre el óvalo de carreras, sino también al ser humano detrás del atleta: su temperamento, sus valores y el fuego sagrado que lo impulsó a desafiar los límites del tiempo y la velocidad. Sumergirse en estas líneas es acompañar a un gigante del atletismo en su viaje hacia la inmortalidad deportiva de Venezuela.

Correr la Buena Carrera: Fe, Esperanza y Virtud en la Pista de la Vida.

Correr la Buena Carrera: Fe, Esperanza y Virtud en la Pista de la Vida. La Fe, la Esperanza y la aceptación de Dios y de Cristo son el mej...